Existen dos clases de esfinges en la antigüedad que no hay que confundir.
En la mitología griega, la Esfinge era un demonio femeninos de destrucción y mala suerte, que se representaba con rostro de mujer, cuerpo de león y alas de ave.
Mientras que en la mitología egipcia, su esfinge tenía rostro de hombre y cuerpo de león, sin alas, y su función era defender los templos sagrados de las amenazas.
Heródoto llamó a las esfinges egipcias, que son del sexo opuesto a las griegas y con una naturaleza protectora, androesfinges, para distinguirlas de la griega.